lunes, 24 de diciembre de 2007

Modalidades informales y formales de cooperación entre comunicadores y educadores

  • Modalidades informales: Se dan por la fuerza de los hechos. Los comunicadores deberían ocuparse en su propia tarea de cuestiones educativas, es decir, hacer contenidos educativos, o pensar que efectos sobre la educación tendrán los contenidos que realizan.
    Por otro lado, también los educadores se deberían de servir de los medios de comunicación para desarrollar su propio currículum.
  • Modalidades formales: En los últimos tiempos este tipo de modalidad está creciendo. Estas acentúan las conexiones explícitas o, incluso, institucionales de ambos colectivos (comunicadores y educadores).
    Por lo que respeta a los medios de comunicación, la digitalización de la información y la explosión de los canales de comunicación, especialmente a través de la televisión e Internet, han abierto y a la vez aumentado, las posibilidades de creación de medios comunicativos dirigidos específicamente a la educación. Así, ya son muchos los canales televisivos, emisoras de radio o portales de Internet que se han creado exclusivamente con carácter educativo. En la creación de estos canales educativos han participado de forma conjunta comunicadores y educadores.
    En el lado de la educación, la aparición de ordenadores, la telemática, la multimedia, los sistemas de televisión digital o Internet han inaugurado una nueva disciplina: la comunicación educativa. Y todo gracias a la aparición de estas nuevas tecnologías susceptibles de ser incorporadas al ámbito de la educación. Para ello, también se ha precisado la colaboración entre ambos colectivos.

Pero ha sido la dimensión cívica de la sociedad la que recientemente ha llevado a extender esta cooperación entre comunicadores y educadores más allá del terreno estrictamente profesional.
En un primer momento el malestar cívico en torno a algunos efectos perversos de los medios ha crecido. Lo que ha dado lugar a quejas, apelaciones a las autoridades… Así, con el objetivo de resolver este conflicto se ha apelado enseguida a la cooperación entre comunicadores y educadores, lo cual plantea la exigencia de diálogo entre ambos y la toma de conciencia sobre sus deberes mutuos.
A partir de aquí surgen dos propuestas complementarias. La primera, la exigencia de un nuevo compromiso de los comunicadores con la educación. Y la segunda, la aceptación, por parte de los educadores, de la necesidad de incorporar al currículum educativo una nueva disciplina denominada en la mayoría de los casos Educación en Medios. Estas propuestas, en algunos casos, alcanzan el rango de la institucionalización. Ya sea con la creación de asociaciones de cooperación entre comunicadores y educadores, o con la creación de entidades o consejos destinados a desarrollar la dimensión educativa de los medios y las actividades comunicativas en el campo de la educación.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Comunicadores y educadores, oficios complementarios





Cuando alguien nos nombra el concepto comunicador inconscientemente nos viene a la cabeza la imagen o perfil de un periodista. Por contra, cuando alguien habla de un educador se suele entender que se está hablando y por lo tanto haciendo referencia a un profesor, ya sea de primaria, secundaria, universidad…
A pesar de que la población vea tan claro que una cosa es ser comunicador y otra totalmente distinta es ser educador, es importante saber y tener en cuenta que los límites que separan estos dos oficios no son tan claros ni están tan determinados como la mayoría suele creer.
Además de que en ocasiones comunicadores y educadores tienen los mismos objetivos, es necesario que se complementen. Dicho de otro modo, comunicadores y educadores están obligados a entenderse. Ambas tareas son tan parecidas y complementarias que no es posible imaginar un sistema social basado en la contradicción permanente entre ambos.
Comunicar es transmitir señales mediante un código común al receptor y al emisor; y educar es dirigir, encaminar, doctrinar. Así, analizando ambas definiciones podemos llegar a la conclusión que tanto comunicadores como educadores al realizar las tareas que les son propias utilizan a la misma vez la comunicación y la educación.
En el caso del periodista por ejemplo, utiliza los medios de comunicación para hacer llegar su información a la población. Y a la vez que utiliza un código compartido con el público, para así poder ser entendido, está en cierta medida dirigiendo y educando a la población. Hay que tener en consideración que la educación del periodista no se limita a las publicaciones o programaciones que se centran en materia educativa.
En cuanto al educador, con él ocurre lo mismo. Al llevar a cabo su tarea de dirigir, encaminar y doctrinar a sus alumnos, como ya hemos especificado anteriormente, le es necesaria la comunicación, es decir, le es necesario comunicarse con sus alumnos. Es imposible educar sin comunicarte, y por lo tanto sin un código compartido entre profesor y alumnos.
Los comunicadores tienen que respetar el trabajo y la tarea de los educadores y contribuir en ella. Y los educadores tienen que incorporar en su propio trabajo las cuestiones suscitadas por los medios de comunicación, sus mensajes y la labor que realizan en la sociedad. Dicho de otro modo, entre comunicadores y educadores es importante y necesaria la cooperación.
Mientras que los comunicadores pueden ampliar su campo de trabajo a la comunicación educativa e impregnar su tarea de una filosofía pedagógica y educativa; los educadores pueden utilizar los medios en la educación como instrumentos que les ayuden en su labor, y la vez incorporar la educación en los medios como disciplina operativa. Así, tendríamos un de creciente interés de los comunicadores por el dominio de la educación, y un creciente interés de los educadores por incorporar técnicas mediáticas y comunicativas a su campo de actividad.
La sociedad del conocimiento es el marco adecuado para el desarrollo de los medios educativos y de la educación en medios.

El conflicto en grupo

Así es como se titula el taller realizado por la Fundación Autónoma Solidaria (FAS), el pasado miércoles 18 de diciembre en la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
El objetivo de este taller era que los alumnos aprendieran a cómo deben comportarse cuando se está conviviendo, trabajando… en grupo. Aprendiendo así, a compartir, dialogar… Y sobretodo aprender cómo se debe llegar a un acuerdo cuando algunas de las partes del grupo están en desacuerdo.
El taller se inició con una pequeña introducción donde se explicaron los objetivos del mismo, objetivos que acabamos de detallar; y posteriormente se pasó a una actividad. Se pidieron dos voluntarios, y dos chicas se ofrecieron para realizar la actividad. La docente que dirigía el taller explicó a las voluntarias que ambas necesitaban la naranja que se les estaba mostrando. Aunque a una le dijo que lo que necesitaba era la piel, y a la otra el zumo. Así que cada una necesitaba una parte distinta de la naranja y por lo tanto la podían compartir, hecho que no se les ocurrió a ninguna de las dos.
Se dejó la naranja sobre la mesa. Y después de contar hasta tres las dos chicas se abalanzaron sobre la naranja. En ningún momento se les ocurrió dialogar sobre que era lo que cada una necesitaba de la naranja para ver si podían compartir y salir así beneficiadas las dos. Y eso fue lo que posteriormente se intentó que reflexionaran.
Ambas voluntarias se dieron cuenta enseguida de que lo que hicieron no era ni lo correcto, ni lo más lógico. Y aprendieron a que en lugar de pelearse por la naranja hubieran salido mejor paradas si hubieran optado por el diálogo.

La Fundación Autónoma Solidaria no se limita únicamente a realizar talleres, ya que también organizan charlas de todo tipo y cineforums. La última charla de la FAS fue una que se tituló: “El cumplimiento de la LISMI en Cataluña y las dificultades de inserción de las personas con discapacidad en Cataluña”.El último cineforum, fue el dedicado a la película El diario de Noah, del Nick Cassavetes.
Tanto los talleres, como las charlas o los cineforums son actividades totalmente gratuitas. La asistencia a un mínimo de 24 horas de actividades del mismo ciclo se puede reconocer por 1,5 créditos de libre elección, aunque para ello si que se precisa un pago de 25 euros.
Así, estos talleres, charlas y cineforums propuestos por la fundación son actividades que pueden servir al estudiante de la UAB para completar el número de créditos de libre elección que necesite para el plan de estudios que esté cursando.
A todo ello, se suman los cursos de formación que la FAS organiza para cada curso. Este año académico 2007/2008 se está realizando un curso de salud, un curso sobre discapacidad y integración, otro sobre cooperación para el desarrollo, además, del curso de introducción al ámbito de la justicia. Todos ellos son reconocidos con un total de 2 créditos de libre elección.
Son cursos y ciclos de actividades que tratan temáticas de ámbito social. Están impartidas por profesionales de entidades de reconocido prestigio i por profesores de la UAB.

martes, 11 de diciembre de 2007

Televisión educativa


Este tipo de televisión se desarrolla a través de múltiples facetas. La primera faceta de la televisión educativa es la de intentar sustituir la tarea que realizan las escuelas en países y regiones donde es difícil lograr la escolaridad completa. Así, la televisión se encarga de transmitir contenidos curriculares que pueden llegar directamente a los estudiantes y que por el motivo que sea la escuela no puede hacer llegar a sus alumnos.
La segunda faceta de la televisión educativa es dedicarse a reforzar o complementar la actividad de la escuela sin necesidad de sustituir la pura transmisión de contenidos curriculares. Para ello se crean programaciones específicas de complemento y ampliación.
En tercer lugar, también encontramos las televisiones que en lugar de sustituir la tarea de las escuelas del país o de reforzar la actividad de las escuelas, lo que hacen es asumir la tarea educativa, y por lo tanto los valores educativos, de un modo transversal en toda su programación. Es encontrar oportunidades para la educación y la formación de la población a través de los diferentes espacios televisivos, a pesar de que no sean programaciones dedicadas y centradas específicamente a la tarea educativa.
Hay televisiones educativas que únicamente llevan a cabo alguna de estas tres facetas, otras que combinan dos, y otras incluso que intentan cumplir con las tres facetas.

Obligaciones educativas de los medios de comunicación respeto al conjunto de la población

Los medios de comunicación, unos en mayor medida que otros, deben cumplir ciertas obligaciones con respeto a los niños. Y a pesar de que sus obligaciones respeto a los niños sean de las más importantes, es necesario saber que los medios también tienen otras obligaciones educativas que van más allá del ámbito infantil. Es decir, las obligaciones de los medios de comunicación con la educación no acaban con la atención que prestan al público infantil.
Las televisiones, como es lógico, más las televisiones públicas que las privadas, asumen como funciones básicas la información, el entretenimiento y la formación del conjunto de la población (niños, adultos...).
La función de formación es entendida como el compromiso que tienen los medios de contribuir a la conciencia cívica y moral del país. Además del aspecto relacionado con la difusión y adquisición de conocimientos y cultura en general.
Así, los medios de comunicación, y en especial la televisión, asumen la obligación de transmitir programas educativos para todos los públicos y no únicamente para los niños.
La función de formación de los medios televisivos ha llevado a muchas televisiones a plantearse servicios educativos con respeto a su público. Ha este servicio le hemos llamado: Televisión educativa.

Obligaciones educativas de los medios de comunicación respeto a los niños


Diariamente los niños consumen contenidos de los distintos medios de comunicación que se encuentran a su alrededor: televisión, radio, revistas, diarios, Internet… Y aunque consumen contenidos de todo tipo de medios, hay contenidos de determinados medios que pueden y suelen ser controlados por los padres y otros contenidos que no.
Por ejemplo, los contenidos de las publicaciones que se venden en los quioscos, sean del tipo que sean, son contenidos que los padres pueden controlar. Ya que si los padres no son quienes les compran estas publicaciones, los niños difícilmente los podrán comprar por si solos y por lo tanto consumir.
Lo contrario ocurre con la televisión. Los niños consumen contenidos televisivos muchas horas al día: mientras desayunan, al mediodía durante la comida, por la tarde… No necesitan ni la ayuda ni el dinero de cualquier persona adulta (padres, hermanos mayores, abuelos…) para poder consumir televisión.
En consecuencia, los padres no pueden estar presentes todo el tiempo que sus hijos ven la televisión y por lo tanto no pueden controlar todo el consumo que sus hijos hacen de ella. De aquí que se venga reclamando una actitud más conciliadora entre los medios y el mundo educativo, evitando así, el consumo televisivo por parte de los niños de lo que anteriormente ya describimos como Telebasura. Así, podemos decir que los medios de comunicación deben cumplir ciertas obligaciones con respeto a los niños.
Estas obligaciones pueden dividirse en dos grandes grupos: las obligaciones activas y las obligaciones pasivas.
Las activas consisten en promover y difundir mensajes y contenidos que estimulen el crecimiento moral, intelectual y físico de los niños. Es producir contenidos específicos para los niños, crear espacios con los que se identifiquen.
Las pasivas consisten en limitar y restringir, en determinados horarios u ocasiones, los contenidos ante los que el niño puede ser vulnerable.
Los medios que tienen más obligaciones, ya sean activas o pasivas, respeto a los derechos de los niños son los medios abiertos en régimen de difusión y los que gozan de una concesión de los estados para emitir. Así, tal y como hemos dicho anteriormente, los medios de los cuales los contenidos no pueden ser controlados por los padres (revistas, diarios, televisión de pago…) están menos obligados con respeto a los niños.