domingo, 23 de diciembre de 2007

Comunicadores y educadores, oficios complementarios





Cuando alguien nos nombra el concepto comunicador inconscientemente nos viene a la cabeza la imagen o perfil de un periodista. Por contra, cuando alguien habla de un educador se suele entender que se está hablando y por lo tanto haciendo referencia a un profesor, ya sea de primaria, secundaria, universidad…
A pesar de que la población vea tan claro que una cosa es ser comunicador y otra totalmente distinta es ser educador, es importante saber y tener en cuenta que los límites que separan estos dos oficios no son tan claros ni están tan determinados como la mayoría suele creer.
Además de que en ocasiones comunicadores y educadores tienen los mismos objetivos, es necesario que se complementen. Dicho de otro modo, comunicadores y educadores están obligados a entenderse. Ambas tareas son tan parecidas y complementarias que no es posible imaginar un sistema social basado en la contradicción permanente entre ambos.
Comunicar es transmitir señales mediante un código común al receptor y al emisor; y educar es dirigir, encaminar, doctrinar. Así, analizando ambas definiciones podemos llegar a la conclusión que tanto comunicadores como educadores al realizar las tareas que les son propias utilizan a la misma vez la comunicación y la educación.
En el caso del periodista por ejemplo, utiliza los medios de comunicación para hacer llegar su información a la población. Y a la vez que utiliza un código compartido con el público, para así poder ser entendido, está en cierta medida dirigiendo y educando a la población. Hay que tener en consideración que la educación del periodista no se limita a las publicaciones o programaciones que se centran en materia educativa.
En cuanto al educador, con él ocurre lo mismo. Al llevar a cabo su tarea de dirigir, encaminar y doctrinar a sus alumnos, como ya hemos especificado anteriormente, le es necesaria la comunicación, es decir, le es necesario comunicarse con sus alumnos. Es imposible educar sin comunicarte, y por lo tanto sin un código compartido entre profesor y alumnos.
Los comunicadores tienen que respetar el trabajo y la tarea de los educadores y contribuir en ella. Y los educadores tienen que incorporar en su propio trabajo las cuestiones suscitadas por los medios de comunicación, sus mensajes y la labor que realizan en la sociedad. Dicho de otro modo, entre comunicadores y educadores es importante y necesaria la cooperación.
Mientras que los comunicadores pueden ampliar su campo de trabajo a la comunicación educativa e impregnar su tarea de una filosofía pedagógica y educativa; los educadores pueden utilizar los medios en la educación como instrumentos que les ayuden en su labor, y la vez incorporar la educación en los medios como disciplina operativa. Así, tendríamos un de creciente interés de los comunicadores por el dominio de la educación, y un creciente interés de los educadores por incorporar técnicas mediáticas y comunicativas a su campo de actividad.
La sociedad del conocimiento es el marco adecuado para el desarrollo de los medios educativos y de la educación en medios.

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