lunes, 26 de noviembre de 2007

La telebasura

Es un término que se utiliza para referirse a los programas televisivos que incumplen los códigos del periodismo y que generalmente difunden valores negativos, sobre todo en la medida en que estos valores pueden influir en los niños.
Los programas de debate en los que el moderador no es objetivo suelen ser considerados telebasura. También lo son considerados los debates en que los partidarios de una tendencia son mayoría o, más habitualmente, la discusión se reduce a un griterío ensordecedor en el que predomina el insulto. Estos aspectos suelen ser comunes en los programas de corazón, y ello hace que estos programas sean considerados generalmente como telebasura. La telebasura suele equipararse con la prensa sensacionalista.
La manipulación informativa, o la confusión de información y opinión son algunos de los argumentos que se utilizan para denunciar a la programación considerada telebasura. El nulo respeto al derecho de intimidad y al honor, y la conversión del dolor y la miseria humanas en espectáculo son también algunos de los argumentos de denuncia de este tipo de televisión.
Según el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) la denominación de telebasura se aplica a un variado conjunto de modalidades televisivas y no sólo a un género televisivo específico. Por ello, aunque normalmente todo el mundo interpreta de manera bastante adecuada la expresión, resulta difícil proporcionar una definición sintética y precisa del fenómeno que recoja su complejidad.
Así, el CAC afirma que la telebasura no es un género televisivo específico, ni se limita siempre al entretenimiento, aunque éste sea el ámbito más susceptible de incurrir en sus excesos más característicos. Cuando los reality shows, concursos o programas del corazón que emiten algunos canales de televisión merecen el calificativo de basura, lo que se está calificando no es el género en sí, sino la degradación que se produce en unos casos y en unas programaciones determinadas.
El CAC ha observado con preocupación la proliferación de la programación de espacios de la llamada telebasura y es consciente de la importancia del debate público que se ha suscitado a su alrededor.
Dado el carácter subjetivo del término, es difícil determinar los orígenes de la telebasura, y aunque algunas de las características más típicas existen desde hace décadas muchas de ellas son relativamente recientes. Buena parte de ellas tienen su origen en la televisión estadounidense, donde se originaron los primeros programas de telerrealidad. El primero, Real World, fue en los años 90 en la cadena norteamericana MTV. El programa consistió en reunir a diez jóvenes con perfiles muy definidos con el objetivo de que convivieran durante las 24 horas del día y que todo pudiera ser visto por los telespectadores. El programa tan conocido aquí en España, Gran Hermano, que nació en Holanda, está inspirado en el Real World.

Muchos están en contra de este tipo de programación. Y en cambio, estos programas son de los que más audiencia consiguen. Así, debemos saber que por mucho que un sector de la población luche contra este tipo de programas, si la otra mitad los ve y por lo tanto son grandes fuentes de ingresos para las empresas informativas, es totalmente lógico que las cadenas de televisión privadas continúen con la retransmisión de este tipo de programaciones.

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